Al parecer el entierro era de un payaso. Lo supe porque el amigo de una amiga escuchó que uno de los asistentes al funeral dijo por teléfono: "Estamos aquí en el entierro del payaso que lo mataron en un bus".
Yo me encontraba en una divertida (tono sarcástico) clase de auditoría uno. Bueno, tan divertida será que ni el propio profesor va, en vez de hacerlo, envía un Patiño, flaco, feo y perdedor a reemplazarlo mostrando "filminas"... el pobre idiota aún no ha asumido la era del computador donde se habla de "diapositivas". Bueno, pero de profesores se ocupará otro post.
Estaba yo bastante atento en clase. Bastante atento a la ventana, por supuesto. Cuando vi llegar el bus, el coche fúnebre y otros autos a la Iglesia. Nada nuevo. Pero cuando la gente empezó a bajarse del bus empecé yo a divertirme como nunca.
Los primeros en bajarse fueron unos mariachis, seguidos de aproximadamente setenta personas en un bus de capacidad máxima de 50 pasajeros. Pensé que nunca iba a terminar de salir la gente del bus. Pero ahí no paró todo. Cada evento que ocurría era más gracioso que el anterior. Lo siguiente que ocurrió fue notorio. Era tan desordenada esa gente que más que a un funeral parecía que estuvieran asistiendo a una plaza de mercado a comprar tomates... ¿O a venderlos?
Todos, sin excepción, eran del tipo de personas que uno ve y piensa: "Virgen Santísima, pero es que a ese/a se le ve el hambre en la cara. Yo mejor me quito no vaya a ser que me robe". Sus apariencias eran simplemente delincuenciales.
Después de haber bajado el féretro procedieron a ingresar a la Iglesia y por unos veinte minutos estuvieron fuera del alcance de mi vista. Así que me puse a hacer una estadística acerca de cuántos niños bonitos, medio bonitos y feos pasaban por el frente de la universidad en ese período de tiempo. Los resultados fueron contundentes: 85% niños feos ñoños y mal vestidos, 13% niños medio decentes, es decir, no tan feos, no ñoños y no mal vestidos, y el 2% niños bonitos. (Tamaño de la muestra 96 personas). ESO fue lo único triste de ese sepelio.
Resultó ser que mientras se hacía la misa de exequias, los mariachis fueron como a almorzar o algo... el caso es que sólo llegaron cuando se acabó la misa y estaban retirando el ataúd de la Iglesia y empezaron a cantar. Mi carcajada fue mayúscula cuando me di cuenta que uno de los integrantes no estaba con ellos y venía corriendo desde la esquina de la calle con su guitarra en mano... bastante casual él, sin sombrero y sin dignidad, y se unió al resto del grupo con un ademán bastante cómico... en plena canción y como si nada hubiera pasado.
Tan mayúscula fue mi carcajada que me dio fue pena porque aún estaba en clase. Entonces no lo pude resistir más y saqué mi cámara digital para inmortalizar el momento. Lo siguiente que ocurrió fue que los mariachis se fueron y dieron paso para que la caravana fúnebre emprendiera camino al cementerio.
Pero, oh! Sorpresa... uno de los coches no arrancó. Y entonces, de la manera más irresponsable, un sujeto bastante desagradable, con cigarrillo en boca y todo, abrió el motor del carro mientras le pedía a otro que lo encendiera y le hechaba gasolina yo no sé en donde. Lo peor es que metía la mano y movía algo por allá adentro a riesgo de explotar, él y su foquin brazo. Por no mencionar el hecho que dentro del coche fúnebre se subió, prácticamente encima de la tumba, un sujeto con una especie de radio.
Pero si hubo un espectáculo más gracioso que ver bajar a tanta gente de un bus fue el verla subirse de nuevo. La foto habla por sí misma.
Finalmente el maldito carro nunca arrancó y se lo tuvieron que llevar a empujones:
Mejor dicho: La exequias estuvieron DE QUINTA!
Palabras relacionadas:
-Guiso
-Muy paila
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